La forma del olvido

La forma del olvido es una serie fotográfica que surge de la necesidad de rescatar la memoria de mi bisabuela Esther; una mujer condenada a la secrecía y finalmente borrada por el silencio de mi propia familia.

La obra explora la memoria, la identidad y el olvido a través de la manipulación de imágenes fotográficas del archivo familiar. El proceso creativo es un acto de búsqueda y una suerte de reconstrucción de lo perdido. Recorto, superpongo y reorganizo fotografías de mujeres que, aunque están en las imágenes, no tienen nombres ni historia.

Este proyecto es un homenaje a Esther, pero sobre todo es una reflexión sobre la herencia de la vergüenza y un intento por regresarle la dignidad a quienes les ha sido arrebatada. La invisibilización de Esther generó un vacío que persiste en nuestra familia que intento llenar con estas reconstrucciones visuales.

Esto no es un retrato (políptico de la serie La forma del olvido)

¿Qué significa mirar una imagen cuando lo esencial —la mirada, el gesto, el rostro— ha sido eliminado?

Estos retratos parten de la necesidad de encontrar el rostro de mi bisabuela, de quien no hay fotografías. En el proceso de revisar el archivo familiar, aparecieron muchas mujeres cuyos nombres nadie recuerda. Su identidad se ha perdido, y con ella, la posibilidad de reconstruir sus historias.

En estas piezas, he borrado intencionalmente sus rostros buscando que el espectador experimente lo que yo sentí al enfrentar estas imágenes: la imposibilidad de reconocer, la ausencia como obstáculo, la memoria rota y la frustración al preguntarme si, tal vez, una de ellas podría ser Esther.

Al eliminar sus caras se acentúa su ausencia. La imagen incompleta revela el peso del olvido y nos confronta con lo que no sabemos y ya no se puede recuperar. La imagen sin rostro no es un vacío neutro. Al sustraer la posibilidad de ver, abro un espacio de reflexión sobre la construcción de la memoria, los huecos del archivo y el derecho de todas a la identidad.

El retrato que falta. Ensayo para un rostro (políptico de la serie La forma del olvido)

A través del collage, ensayo un retrato hipotético. No se trata de una reconstrucción documental ni de una verdad histórica, sino de un gesto poético y político: la búsqueda de un rostro que nunca he visto.

Al igual que en el tríptico anterior, las fotografías utilizadas en estas construcciones provienen del archivo fotográfico de mi familia. Son retratos de mujeres desconocidas. Es en esa falta de certeza que aparece la posibilidad: ¿y si una de ellas fuera Esther? En esa ambigüedad—entre lo posible y lo imposible—se construye esta obra.

Estos retratos son una invitación a mirar lo que falta, a hacer visible lo que no está documentado. Porque incluso en la ausencia, la memoria persiste. Porque el rostro que no está podría, sin embargo, estar ahí.